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La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.
-Karl Marx
Diminuto
Era una de esas frías tardes-noches de invierno. Lo que la hacía especial era que los tres miembros de la familia se encontraban tranquilamente y a gusto en la misma sala. Cada uno concentrado en lo suyo, pero juntos.
La sala era amplia, pero bien aprovechada. Predominaban los tonos marrones y los crema. Las paredes, forradas de estanterías llenas de libros y fotografías, además de un falso hogar en la pared este, que no servía mas que de decoración. La calefacción pasaba por todos los puntos de la casa, por dentro de las paredes. En el lado oeste, habí un gran piano de cola que usaba Emily para practicar, y en la cara norte un cómodo sofa en el que se encontraba sentada la madre mirando la televisión, con los auriculares inalámbricos puestos para no contaminar el refinado concierto de piano que envolvía tanto al padre como a la hija. El hombre bebía tranquilamente y ambos leían. Él de una pantalla holográfica, sentado en un sillón al lado del hogar y ella de un libro de papel, tumbada en la alfombra beige a pocos metros. Rompió el silencio:
-Papá, ¿por qué se prohibió la nanotecnología?-El hombre comenzó a toser violentamente, atragantado, y se volvió sorprendido hacia su hija.
-¿Qué? ¿Qué sabes de la nanotecnología?
-Leí que la prohibieron. Nada más.-el padre posó sus ojos, llenos de sospecha, sobre los de su hija. Dónde lo leiste, te debería preguntar, pensó. Dónde si no en mis archivos privados.- Quiero saber por qué.-El hombre suspiró y se volvió a recostar sobre el respaldo del sillón. Echó una mirada nerviosa hacia su esposa, quien se mantenía ajena a todo lo que no saliera de la inmensa pantalla o de sus auriculares. Se inclinó hacia delante y habló en voz baja:
-La nanotecnología… fue declarada peligrosa. Demasiado peligrosa si no se usaba con fines… bueno, con buenos fines. Los gobiernos mundiales no se olvidaban del daño que causaron en su día las bombas sucias y nucleares por caer en malas manos, y decidieron detener las investigaciones sobre la nanotecnología.
-¿Qué es una bomba sucia?-El padre se frotó el rostro con una mano y suspiró hondo.
-Eran… bueno, eran un tipo de bombas que usaban los terroristas para causar el mayor daño posible. Bacteriológicas, tóxicas…
-¿Qué es un terrorista?-El hombre calló. La niña parpadeó.
-Mira, da igual, olvídalo. Desde la Gran Guerra ya no existen esas cosas.
Se mantuvieron en silencio un rato.
-¿En qué consiste la nanotecnología?-El padre sintió que sus nervios estaban siendo puestos a prueba. De una forma malévola.
-¿Por qué tienes tanta curiosidad?
-Porque no me imagino cómo puede ser algo tan peligroso.
-La nanotecnología… no… no es sencillo de explicar. No es algo concreto, es algo relativamente amplio.-Se dio unos segundos para pensar- Abarca todo lo relacionado con ingeniería a nivel microscópico. Se habían previsto aplicaciones con nanotejidos y nanobots en la medicina. Tejidos inteligentes que sustituyeran a la piel temporalmente y que sanasen la herida, evitando que se infectase. Versátiles nanobots que estimularan la producción de hormonas y que regularan las funciones vitales. Pero todo lo que construye puede destruir. Imagínate un puñado de robots microscópicos haciendo gamberradas dentro de tu cuerpo.
-¿Y por qué prohibirla iba a hacer que los “terroristas” no pudiesen usarla? ¿no podían hacerlo a escondidas?
-No hija… era un campo en desarrollo. Se necesitaban instalaciones muy complejas e ingenieros muy hábiles para poder fabricar nanotejidos o nanobots. No digamos ya para el desarrollo. No es como una bomba, que bastan ciertos ingredientes.
-Ya veo… ¿y por qué ahora se ha vuelto a investigar?
-Pues… porque parece ser que el mundo se ha vuelto racional. La Gran Guerra al parecer fue un golpe lo suficientemente duro, o eso consideran los políticos. Creen que el humano ha madurado y ya no va a autodestruirse. Confiemos en que no se equivoquen.-Emily se quedó pensativa un momento.
-Papá… ¿Cómo era el mundo antes de la Gran Guerra?-Gustavo levantó la vista del periódico unos instantes, perdiendo su sombría mirada en sus pensamientos. Volvió a posarlos sobre la pantalla.
-Jodido, Emily. Muy jodido.
Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…. del miedo al cambio.
-Octavio Paz







Un Comentario
Al menos se puede decir que la espera ha tenido su recompensa. Abúrrete más a menudo xDD.
Emily mola, pero también la historia.
Espero que actualices pronto x3